Retención de líquidos en el embarazo

A medida que se acerca el fin de la gestación es habitual que las embarazadas sientan pesadez e hinchazón de las extremidades debido a los edemas o retención de líquidos. Te ayudamos a sobrellevarlo mejor.

Causas de la retención de líquidos en el embarazo

 

Se denomina edemas en el embarazo a la acumulación de líquido en los tejidos, o lo que coloquialmente solemos llamar retención de líquidos, que causa en las embarazadas que lo sufren una incómoda sensación de pesadez, fatiga e hinchazón de piernas y tobillos, especialmente, aunque puede manifestarse en otras partes del cuerpo, como las manos o la cara.

 

La retención de líquidos suele producirse principalmente en el tercer trimestre del embarazo  y en muchas ocasiones se agrava en el periodo inmediato al posparto. Habitualmente, esta sensación de hinchazón y pesadez suele aumentar al final del día. Hay que tener en cuenta que dos tercios del peso que la embarazada gana en la parte final de la gestación corresponde a líquido, por lo que es lógico que el sobrante se distribuya en el organismo.

Los edemas en el embarazo se producen por varios motivos, uno de ellos es la liberación de sustancias maternas, fetales y placentarias. También pueden deberse a la compresión que ejerce el útero -al crecer en el último tramo del embarazo- sobre los vasos sanguíneos, lo que hace que se dificulte el retorno venoso de las extremidades inferiores al corazón y de esta manera se favorezca la extravasación de líquidos fuera de la circulación, quedándose acumulado en los tejidos.

Los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo son otra de las causas de la retención de líquidos en este periodo.

Además, hay determinadas circunstancias que propician la retención de líquidos como son el calor, la obesidad, permanecer de pie mucho tiempo o utilizar ropa y calzado muy ajustado. Las mujeres con problemas renales o circulatorios, como aquellas que sufren de varices, son más propensas a sufrir retención líquidos, y en ellas estos edemas puedes ser mayores.

Según la localización de los edemas, estos pueden ser generalizados, denominándose anasarca, lo cual no es frecuente en el embarazo; o pueden ser localizados, principalmente en las extremidades inferiores, aunque, con menos frecuencia, también se pueden localizar en manos y cara.

Los edemas se pueden identificar como un estiramiento de la piel. Esta piel tiene un aspecto brillante y al presionar sobre ese área se deja una huella que permanece unos segundos. Es lo que se denomina fóvea.

Se trata de un síntoma o signo que aparece en muchas enfermedades, como por ejemplo enfermedades cardiacas, hepáticas o renales, pero sin embargo, durante el embarazo, los edemas aparecen con mucha frecuencia, siendo un síntoma en la mayoría de las ocasiones benigno y banal, que, aunque molesto, no genera mayores complicaciones. Salvo que sean excesivamente grandes o no desaparezcan tras un periodo de reposo, no conviene alarmarse.

Cuando el edema se produce en las manos es frecuente que aparezca el síndrome del túnel carpiano. Este síndrome aparece en aproximadamente el 2,5% de las gestaciones y se debe a la compresión del nervio mediano. Cursa con edema, adormecimiento y acorchamiento de las manos.

Se debe consultar con el obstetra o matrona siempre que se los edemas o la hinchazón durante el embarazo sean persistentes o se acompañe de otros síntomas como dolor de cabeza o problemas de vista. Igualmente, es importante descartar un estado hipertensivo asociado al embarazo, como la preeclampsia, un problema que se asocia a menudo con edemas importantes, entre otros síntomas. Por eso se deben hacer determinaciones de la tensión arterial de manera asidua. Especial precaución requieren las pacientes que presentan algún factor de riesgo para desarrollar hipertensión (HTA) como el sobrepeso, antecedentes de HTA en gestaciones previas, o diabetes gestacional.

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